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Así en el término de un par de horas, Jocelyn había sido preñada y había parido a 8 horrendas criaturas que se instalaron en una bolsa marsupial del monstruo (igual a la de los canguros). Jocelyn comenzó a toser, escupiendo sangre que le provenía de su estómago y que era el producto del destrozo hecho por las criaturas en su búsqueda de un canal para nacer. La hemorragia interna tambien le salía por su ano, que ya desgarrado no podía contener absolutamente nada.